Lo que ocurrió con carpetas concretas

Comentarios de quienes enviaron un Lebenslauf o un Anschreiben preparados aquí, con el puesto y el roce incluidos.

Equipo conversando en una sala de reuniones luminosa

Los textos de abajo no son puntuaciones de una tienda. Son recuerdos de un envío: qué se recortó, qué se nombró en alemán y qué rozó.

Una carpeta de calidad industrial

Laura trajo un CV de técnica de calidad en una planta cántabra y un anuncio de Baviera que pedía IATF y alemán B1. Recortamos formaciones internas que en España llenan páginas y dejamos los años de auditoría y el tipo de piezas. La entrevista llegó; el alemán hablado fue el punto débil, tal como se había advertido en la carta. El Lebenslauf no fue el problema.

Un oficio con muchos contratos cortos

En hostelería las fechas semanales importan. Un cliente acumulaba temporadas sin mes. Tuvimos que sentarnos con altas de la Seguridad Social. El documento ganó credibilidad y perdió adornos. No todos los hoteles contestaron; sí lo hizo uno que pedía experiencia en desayunos y turnos partidos, que ahora se leían de un vistazo.

Tenía el CV en tres páginas con un recuadro de aficiones. Inés lo dejó en una, con el mes de cada contrato en hostelería de Santander. En Hamburgo me preguntaron por el hueco de 2019; al menos iba escrito y no tuve que inventar sobre la marcha.

Pablo R., camarero de piso, candidatura a hotel en Hamburgo

La carta me pareció seca la primera vez. Pedí más calidez y me dijo que en ese Pflegeheim no se usa. Tenía razón en el tono, aunque me hubiera gustado una versión más larga para quedarme tranquila. Al final envié la de una página.

Marta G., auxiliar de enfermería, anuncio en Colonia

El titular de LinkedIn lo pasamos de «responsable de proyectos» a «Projektleiter Elektrotechnik, dispuesto a traslado a NRW». A la semana me escribió un recruiter de una empresa media; no fue magia, coincidía con un anuncio que ya habíamos leído juntos.

Ander L., técnico eléctrico, perfil orientado a Renania